viernes, febrero 09, 2007

Sobre la muerte de los ídolos

La noche transcurre entre eclipses de mar y pájaros de barro, y tras escribir lo que siento, aún tengo tiempo para escribir lo que pienso, que a esta hora, atenuado por la cerveza, el sueño y los deseos de jugar Civ IV, no será mucho, aunque inevitable hacerlo.

Diariamente se extinguen las vidas de cientos de miles de personas (Millones tal vez) por múltiples causas, y aunque en realidad sólo lamentamos el deceso de nuestros allegados, parece inevitable notar la muerte de los iconos culturales, pese a que muchos de ellos quizá nunca tendrán la grandeza de muchos que nos rodean y pasan desapercibidos, o que muchas veces no valoren que su pedestal se ha construido con la venia de las gentes.

Somos tan humanos como nuestros ídolos, tan dignos de la vida como ellos, y tan mortales como ellos. Llegará un día, en el que los ídolos de nuestra generación se extingan uno a uno y nosotros lamentemos su ausencia, aunque para ese momento, poco faltará para que nuestros allegados lamenten la nuestra.

miércoles, enero 24, 2007

Sobre las discusiones religiosas

Hubo un tiempo en el que dudar de la Biblia fue causal de morir en la hoguera; un milenio antes de eso, ser cristiano equivalía a ser carne de león. Actualmente por seguir la religión de Mahoma, muchos son considerados terroristas. La mayor parte de la humanidad, por tener una posición religiosa, es vista como ignorante, por otros que a su vez son llamados pecadores por carecer de ella.

Hace poco leí sobre una caricatura en la que se ve un camino que se bifurca; por un lado el camino conduce a Dios; por el otro lado el camino conduce a las discusiones sobre Dios. No importa cuanta información produzcamos, las preguntas más simples siguen sin respuesta. Nadie podría demostrar que el mundo se acaba de crear hace tan sólo un instante y aparecimos aquí con nuestros recuerdos y con la ley de la inercia funcionando como si nada, que somos hijos de Adán y Eva, o que en cambio, la humanidad es producto de una mutación genética realizada sobre chimpancés por seres alienígenas con forma de dinosaurio. Tampoco puede la ciencia demostrar la existencia ni inexistencia de Dios, y aún así sigue siendo sorprendente que cada quien se empeñe en convencer a los demás que tiene la razón.

Un día por fin concluí que lo importante no es en lo que creemos, si no la forma como creemos. Una fe sin fundamento es tan poco válida como un ateísmo sin él; hay tantas formas de entender el universo, como seres existen en él, y en realidad no hay caminos opuestos, sólo caminos que avanzan por senderos distintos al mismo sitio. Como instituciones humanas las religiones están plagadas de errores (incluyo la ciencia occidental, que es otra forma de concebir el Universo), y generalmente sólo muestran la visión de un conjunto de hombres; pero al final son sólo son antorchas que alumbran el paso de los viajeros. De nosotros depende abrirnos paso entre la jungla de conceptos y sensaciones para crear nuestra propia visión del universo, o seguir el camino trazado por otros, por las trochas abiertas entre los arbustos; lo que implica conservar los buenos ejemplos y desechar los malos; tal y como se me dijo cuando me reincorporé hace unos años al catolicismo tras una largo receso:

"El tonto ve el dedo que señala a las estrellas"

miércoles, enero 17, 2007

Sobre los finales felices para siempre

Incesantemente se repite la misma historia día tras día: Un príncipe conoce a una linda princesa, él no le es indiferente y deciden unir sus futuros por unos días, por unos meses, por toda la vida. Y tras compartir algún tiempo, el apuesto príncipe termina transformándose un ogro, y la delicada princesa en una bruja. Finalmente se ratifica lo dicho por el Hada Madrina en Shrek 2: "Los ogros no viven felices para siempre", y podría apostar que funciona igual para las brujas.

Me pregunto si acaso la felicidad de los romances Walt Disney ha de ser inevitablemente efímera, si no hay relación que no se agriete, ni princesa que no se embrujezca al menos un poco. Imagino que ha de haber un antídoto para evitar que me convierta en un ogro (de hecho, siempre he sido un ogro), sin que me transforme por tomarlo en un cretino sin libertad que ha dejado de lado media vida por una princesa que no lo valora o ni siquiera lo nota. Imagino que la pócima de "Felices para siempre" existe, pero sólo lo imagino, por que si todos los romances fuesen perfectos viviríamos "hasta que la muerte nos separe" con nuestra primera novia. Pero la experiencia no se aprende sin práctica, y muchas veces aún con ella. Incluso en una relación basada en la honestidad, hay quienes ceden mucho al principio, esperando que con el tiempo cuando haya mayor confianza, ya no haya que esforzarse innecesariamente, otros en cambio, exigen menos al principio, pero empiezan a necesitar cada vez más a medida que pasa el tiempo; hasta que las cargas empiezan a pesar en uno o ambos lados de la relación, y el peso impide disfrutar el idilio. Es entonces cuando hay que volver a renegociar las condiciones del convenio, y mientras aún quede algo de magia, existe la esperanza de reparar el huevo.

Por eso es tan importante saber que entrega cada quien en una relación, y que necesita uno del otro, aunque no me gustan las relaciones basadas en necesidad, pues muchas veces se busca en el otro cosas que se encuentran en uno mismo, como la compañía, la autoestima, el amor, o la aprobación; sin embargo los demás pueden ser un puente para encontrar dichas cosas en nuestro interior, sólo un puente, no la solución; es decir, el otro no nos completa, nos complementa. Prefiero las relaciones en las que no hay necesidad del otro, pues son las que más enriquecen. Por que cuando no se necesita y no hay egoísmo, lo único que se puede hacer es entregar y compartir, generando sinergia positiva. Así es que, mientras algunos describan una relación como lo hizo Arjona en una de sus canciones:
"Uno mas uno es uno si la suma somos tu y yo"

Yo opto por el punto de vista de Richard Bach, pese a que se divorció de su princesa:

"La suma de uno más uno, si son los seres adecuados, puede ser el infinito"

lunes, diciembre 25, 2006

Saludo de fin de año

Bajamos la cuesta, la subimos, o andamos en la cima, ya sea de un monte, una planicie o una meseta. Sin importar donde quiera que estemos ahora, otro año ha transcurrido, con aparentemente la misma cantidad de tiempo para cada quien; y digo aparentemente, por que a pesar del democrático transcurrir de las horas, para unos los días pasan lentamente, sin mayores percances o cambios, y para otros, muchos días han sido un vertiginoso viaje en montaña rusa.

Muchos hemos enfrentado grandes pruebas este año, ya sea de paciencia, de tolerancia, de valentía, de lealtad, de perdón, de constancia, de voluntad, etc. Del tipo de pruebas de las que no se sale ileso sin haber aprendido algo, sin haber crecido al menos un poco. Dichas pruebas son las que miden nuestro temple y nos preparan para nuevos futuros, quizá por eso, sin desearlas, las terminamos buscando.

Por lo anterior felicito a aquellos que no tuvieron pruebas, por mantenerse estables; a los que las tuvieron y salieron airosos, por haber evolucionado; a los que fracasaron en ellas, por tener la oportunidad de pensar en los errores y aprender de ellos; y a los que aún no salen a flote de su montaña de excremento, por disfrutar de un aprendizaje permanente. A Todos les envío mis felicitaciones de fin de año, mis bendiciones y los más sinceros deseos de que su vida transcurra según deseen.




"No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives."

lunes, diciembre 04, 2006

Capítulo II

Nuevamente retorno al lugar donde algunos de mis hijos medio-elaborados aguardan pacientemente por nuevos hermanos. La última ausencia fue mas larga que las anteriores, pero las mismas razones que nos alejan nos obligan a regresar. Por lo pronto deseo compartir con los transeúntes virtuales algunos pensamientos engendrados durante el último par de meses:
  • Vive una vida que merezca ser merecida.

  • ¿Para qué esperar por un futuro extraordinario, si se pude vivir un presente extraordinario?

  • Me dejo de importar lo que los demás pensaban de mi aspecto, cuando descubrí que quienes pensaban en ello, en realidad no piensan.

  • Podría no hacerlo, pero ¿por qué no hacerlo?

  • La satisfacción de un deseo nunca nos proporciona felicidad permanente, pero el deseo insatisfecho sí es causa de sufrimiento. El camino consiste en aprender a no desear.

jueves, octubre 12, 2006

Atesorar el tiempo

Aquellos que por alguna razón tuvieron la desgracia de terminar atrapados en el Holandés errante, el barco capitaneado por el terrible Davy Jones, debían elegir entre perecer de inmediato o convertirse en tripulantes-esclavos por cien años, mientras se transformaban lentamente en criaturas marinas que dedicaban su tiempo de ocio a apostar en un juego de dados la única posesión que tenían: El Tiempo, es decir el tiempo que les quedaba de esclavitud en el barco.

La aparente seguridad en la que permanecemos sumergidos nos hace creer que tenemos dinero, bienes, lujos y seres queridos, tanto como para confiar en ellos y hacer planes a largo plazo; pero de nada sirve tener posesiones si no contamos con el tiempo para disfrutarlas. Tener algo y no disfrutarlo es sólo atesorarlo. La experiencia nos enseña que de acuerdo a la forma como está constituído este universo, todo aquello que podemos tener se puede evaporar en cualquier momento; claro, también está la fe para esperar que no sea así, pero viéndolo objetivamente, no tenemos nada excepto lo que somos y el tiempo para disfrutarlo: un ser que se deteriora y un tiempo limitado.


Por eso es tan importante el presente, por eso es que la frase "vive intensamente" se pronuncia tanto; por que cada segundo que ocurre sin que nos demos cuenta es único e irrepetible. Cada instante de ira o de tristeza, cada tarde desperdiciada frente a un televisor sin que en nosotros surja la reflexión, cada vez que dejamos de ser conscientes de nuestra vida, es un trozo de existencia que se extingue. Por todo lo anterior, les invito a desarrollar una tarea: maximicemos los segundos de sentimientos positivos y minimicemos los de sentimientos negativos, tratemos de disfrutar el tiempo y no limitarnos simplemente a dejar que el universo fluya a nuestro alrededor. Seguro que lo vale.

jueves, octubre 05, 2006

Jóvenes extranjeros

La curiosidad me arrastraba desde hace unos días a volver a leer El extranjero, en parte por que releer un buen libro o repetir una película es como visitar viejos amigos que curiosamente envejecen tanto como uno, y también por que probablemente y de forma inconsciente el nombre de este blog se deba a dicho libro.

Aunque muy a mi pesar grandes partes de mi ser sienten como Mersault, en él identifiqué a todos aquellos adolescentes que viven con un sentimiento generalizado de desesperanza. Sin embargo, a pesar de comprender y aceptar la muerte como algo natural e inevitable, Mersault no desea morir, no por temor, si no por amor a la vida, pese a que su vida transcurra sin mayores significancias. En cambio se evidencia una tenue necesidad de autodestrucción en muchos jóvenes, sin importar nacionalidad, estrato social o cultural; no tienen la sensatez de Mersault, pero creen tenerla y pretenden ser demasido listos como para creer en lo que no conocen, lo cual es la enfermedad de occidente.

Mersault termina atrapado en el engranaje del sistema, al igual que todos nosotros, convirtiéndose en un símbolo de occidente y resultado del postmodernismo, pero con la sencillez de quien no se ha contaminado aún por el consumismo de nuestra civilización, aún cuando tiene la vista obtusa del pensamiento científico. Mientras tanto los medios arman maratones para adherirnos a los mismos engranajes, juzgando nuestra indiferencia, pero afianzándola, por que de ella depende su supervivencia.