viernes, octubre 26, 2007

La soledad de Peter pan

Peter Pan nunca llegó a los treinta. Se salvó del desconcierto de ver a sus amigos y amigas dejarse seducir lentamente por la amnesia del tiempo, olvidar sus ilusiones, casarse, reproducirse, divorciarse, aspirar a un futuro mejor que el presente, engordar, encanecer o sufrir de calvicie. También escapó (salvo por Wendy), de lidiar con las complejidades de la pareja, de tener que escoger a alguien lo suficientemente adecuado, de la angustia de no encontrar a nadie de su especie, de los húmedos placeres y las resbalosos y escarpados abismos de la sexualidad, de soportar en silencio la incomprensión para no hacer daño, de las discusiones, de las reconciliaciones de los sabores y olores de su pareja. Se salvó de un trabajo, de tener que esforzarse por ser ser algo en vez de ser alguien, de hacer venias por ganar favores o de perder favores por no hacer venias, de formar un capital y ahorrar para el futuro, del éxito o del fracaso.

Peter Pan Nunca sufrió síndrome de Peter Pan.

sábado, junio 02, 2007

Sobre el derecho a la diferencia

La esclavitud, que hizo prósperas civilizaciones enteras y enriqueció linajes durante años, inició su decadencia cuando la humanidad tuvo el valor de quitarse las vendas de la indiferencia, y comenzó a valorar la vida de todos los hombres, haciéndoles dignos de sus derechos. Aún ahora hay quienes se rehúsan a quitarse dicha venda, y hay brotes de racismo en todo el mundo, pero esos brotes permanecerán controlados, mientras la ignorancia se mantenga contenida, y la educación evite que las desigualdades entre los hombres justifiquen las guerras por el poder.


Desafortunadamente la transición hasta ver a todos los hombres como iguales ha sido muy lenta (de miles de años), y aún es probable que en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo explote una guerra sectaria. Sin embargo, hay que reconocer que al menos legalmente se han comenzado a reconocer los derechos en las constituciones nacionales, pese a que hace tan solo un siglo, sin importar la raza y clase social, las mujeres estuvieron excluidas del derecho a elegir sus líderes, y que también, hasta hace poco se hace un énfasis real en la aplicación de los derechos del niño.

La tendencia escolarizadora de los dos últimos siglos, sumada al aumento de información, han sido, desde mi punto de vista, la principal razón por la que los movimientos libertarios han tenido éxito. Los ejemplos más universales (por ejemplo, la abolición del maltrato) se imponen sobre paradigmas sociales indefendibles (tristemente también sobre las culturas débiles). Al conocer nuevas culturas y formas de vivir, el circulo de empatía se extiende cada vez más lejos de nosotros, de nuestras familias y allegados. Queremos tener más derechos y procuramos defenderlos.

Preocupante es reconocer que, si hemos tardado tanto tiempo en reconocer que todos los hombres tenemos los mismos derechos, ¿Cuánto tiempo tardaremos en reconocer y hacer valer los derechos de los animales?. Muchas personas alegarán superioridad sobre los animales (como lo hicieron antaño los esclavistas), para muchos tener mascota es un derecho, sin importar que trato se dé al animal (como los esclavistas), y otros se justificarán diciendo que los animales están mejor en casa que en la calle (como también lo hicieron quienes defendieron la esclavitud). Debido a que tengo una mascota, me sumo al grupo de los esclavistas, y lo mejor que puedo hacer para remediar la situación es dar el mejor trato posible a mi gato y garantizar el cumplimiento de sus derechos, como lo harían todos los que se encuentren en mi situación, lo que beneficiaría a los animales domésticos; el problema es que no todos los animales son domésticos y hasta ahora la humanidad (como siempre antropocentrista) trata de abogar por los derechos de los animales que les recuerdan a si mismos: los chimpancés, los gorilas, los delfines, las ballenas, etc.

Si comparamos el arduo camino recorrido por occidente para reconocer que todos tenemos los mismos derechos, con el fervoroso respeto por la vida sugerido por el budismo, descubrimos el inmenso retraso espiritual que tenemos frente a oriente (que opaca de lejos el retraso tecnológico de los países subdesarrollados frente a los desarrollados). Lamentablemente, como dije anteriormente, los ejemplos más universales se imponen, y es así como Oriente y las culturas indígenas de América, están siendo devorados por la occidentalización, frente a lo cual, lo único que podemos hacer es rezar, dar buen ejemplo y añorar con ver el día en que un árbol tenga los mismos derechos que un hombre.

jueves, mayo 17, 2007

Sobre la bendición de la memoria

Hace tiempo mis palabras rodaron sobre las desventajas de no lograr olvidar cuando los demás ya lo han hecho; ahora deseo escribir sobre las desventajas de la mancha gris que cubre los recuerdos denominada olvido.

Esa mancha comenzó a extenderse como una densa neblina entre mi y mis amigos después de los veinte años. Inicialmente apareció entre las conversaciones casuales en las que evocábamos el pasado; luego continuó minando nuestros sueños, nuestros deseos y esperanzas hasta hacer olvidar a algunos del valor de su unicidad para convertirlos un ladrillo más en el muro del sistema, transformándoles en adultos sin otro fin que sobrevivir para sobrevivir, mientras que yo me quedé atrincherado en la soledad de no poder envejecer, conservando la memoria colectiva de mi entorno.

Sin embargo de no olvidar surge la inmensa ventaja de ganar experiencia más rápido, de reconocer que un error sólo se comete la primera vez, por que la segunda es estupidez, y de comprender que de nada sirve leer cien libros al año y ver cincuenta películas, si doce meses después a duras penas se recuerda el nombre.

Llegará el día en el que el olvido llegue también a mi y mi memoria a a largo plazo se vuelva tan efímera como la de corto. Olvidaré dónde y de quien aprendí lo que sé y hablaré con palabras ajenas como si fueran propias; se perderán para siempre los recuerdos vividos con Hesse, Bach, Gibran y Becquer, Burton, Sabina, Booch y tantos otros maestros fortuitos. Ese día quizá comprenda y sea comprendido, pero mientras tanto me dedicaré a regocijarme con mis recuerdos.

lunes, abril 30, 2007

Sobre el valor y el precio

Las máscaras, como personajes permanentes de la civilización, han acompañado a la humanidad desde sus inicios; ya sea escondiendo la verdadera esencia de lo que ocultan o tratando aparentar algo distinto a lo que se es. Más no hace falta una máscara material para ocultar la verdadera faz; basta con un sutil engaño que distraiga al observador, produciendo confusión, aún cuando él crea ver la realidad.

Lentamente nos sumergimos en un lago inmenso que enmascara el mundo, y nuestra "realidad" se distancia de nuestra verdadera realidad; las cosas dejan de valer lo que valen, para costar lo que cuestan. Las personas se valoran de acuerdo al precio, y lo valioso es sub-valorado. Una prenda de vestir es una prenda de vestir, solamente eso, no vale más por que cueste más dinero; de igual forma se deteriorará, se mojará con lluvia o se quemará con las brasas. Un alimento es sólo eso, las moléculas que lo componen; una marca no es algo que se coma, lo importante no es el costo ni la marca de una alimento, si no la calidad alimenticia. Un trabajo es eso, la obra de una persona; no todos los trabajos cuestan lo que valen, ni valen lo que cuestan. La belleza es un estado espiritual, no corporal, y el aspecto es un paradigma cultural que cambia con el tiempo. La belleza esta sub-valorada y el aspecto super-valorado, aunque nos hagan creer que son lo mismo.

Aquél que tiene poder para acceder a los medios, puede imponer sus preferencias y tratar de decidir por nosotros como gastar nuestro dinero; de nosotros depende no sucumbir al engaño y dar a las las cosas el valor que se merecen.

miércoles, abril 11, 2007

Salvando al planeta

Tener la capacidad de hacer algo no implica la obligación de hacerlo, y pese a que la humanidad tiene el potencial de destruir el planeta, es decisión de todos colaborar para evitar o acelerar la hecatombe. Por si acaso la desinformación es una excusa para justificar nuestros actos, invito a reflexionar sobre los siguientes temas y así decidir de cual bando estamos:
  • Alguien dijo que el alimento de los pobres lo consumen las vacas de los ricos. Teniendo en cuenta que para producir un kilo se carne se requieren 20.515 litros de agua, 8.3 litros de gasolina, y 10-20 kg. de cereales y otras plantas, podríamos dar algo de razón al autor de dicha frase. Sin embargo no estamos hablando sólo de equidad: es cuestión de supervivencia. Esto es sólo un resumen; recomiendo este enlace: http://www.elecolo.com/?p=2001, o si hay tiempo suficiente, invito a buscar ¿Qué se requiere para producir un kilo de carne? Garantizo al menos una sorpresa.
  • Entre los artefactos que se han inventado los humanos para engañar a la soledad se encuentran los dispositivos móviles, que van desde un radio de transistor hasta un ipod. Claro, evitar la soledad no es la única razón (¿o tal vez en el fondo sí?), pero el punto al que deseo llegar es que dichos dispositivos requieren energía para funcionar. Si un reproductor de archivos mp3 puede consumir un par de baterías (pilas) AAA al mes, estaríamos hablando de unas 24 baterías al año. Ahora contextualicemonos considerando los siguientes datos encontrados en éste documento de greenpeace:
    • Una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua;
    • Una de zinc-aire, 12 mil litros;
    • Una de óxido de plata, 14 mil litros;
    • Una alcalina, 167 mil litros de agua,
    • Una de carbón-zinc 3 mil litros.
  • Finalmente, y para no extenderme demasiado, ¿alguna vez han pensado cuanto tarda un chicle en descomponerse? Respuesta

¿Que hacer para salvar el planeta? No se trata de no comer carne en absoluto, de no tener automóvil, de no escuchar radio. Se trata de hacer un uso consciente y racional de la tecnología y comprender que por el hecho que la civilización nos suministre mucho más de lo que necesitemos, no estamos en la obligación de consumir. Podemos reducir el consumo de carne a una o dos veces por semana (o por mes), utilizar baterías recargables que cuestan 10 veces más pero duran al menos 200 veces más y reciclar al máximo, aún cuando el camión de la basura mezcle todos lo paquetes (existe la posibilidad que un reciclador encuentre el material antes que el camión llegue, y además el buen ejemplo nunca sobra).

martes, marzo 20, 2007

Sobre la domesticación

Nina tiene menos de un año; su pelaje recuerda un pequeño tigre de Bengala desteñido, y su maullido suele evocar el llanto de un bebé. Tal vez no pese más de tres kilos y quizá sea esa la razón por la que los niños se consideran superiores a ella.

Lo que los niños ignoran es que Nina al nacer ya tenía todos los conocimientos que se requieren para sobrevivir en cualquier lugar; que su piel y sus garras la hacen más fuerte y autónoma que ellos, y que si acaso busca sentido a su existencia, no será para averiguar si la vida vale o no la pena. Ellos sólo ven a una criatura inferior que hay que reprimir como ellos son reprimidos por sus padres, y que evoca tanta ternura como para abrazarla en contra de su voluntad.

Lo que Nina ignora es que desde que nació, y pese a sus habilidades, viene de un linaje de esclavos. Y no solo ella, también todos aquellos seres que han sido seducidos por lo que los humanos llaman domesticación; ya que aunque tenga todo cuanto requiera, carece de algo que poseía en su hábitat inicial: La propiedad sobre sí misma. También ignora Nina que tiene más sabiduría que muchos humanos que han utilizado su libre albedrío para crecer en estupidez; aunque dichos humanos no tengan la sabiduría para reconocerlo.

El comportamiento de Los niños hacia Nina se extiende como un fractal (en el que el patrón que se repite es la toma de decisiones por aquél que se considera inferior), hasta una escala mundial, donde las naciones que se consideran más poderosas desean a su vez domesticar al resto del mundo, pasando por alto la "libertad de equivocarnos" de la que habló Gandhi. La diferencia es que a dicha escala el problema toma otra connotación: Aquélla nación cuyo objetivo principal es la protección de los intereses de sus habitantes por encima de los intereses del resto del planeta, sufre de un egoísmo infantil que más que ignorante, es malvado.

jueves, marzo 15, 2007

Sin tiempo

Miércoles en la noche. Mi cuerpo está rendido y mi mente ansía ir a dormir, pero un sentimiento interior me obliga a estar despierto. Escarbo la red tratando de encontrar lo que debo buscar, no lo encuentro. Trato de escribir, pero estoy demasiado cansado para escribir algo decente. Sólo improviso.

Recuerdo cuanto tenía cuatro años y tenía que esperar la eterna media hora antes de las cuatro de la tarde, hora a la que comenzaba Plaza Sésamo; ahora media hora se va en un fugaz suspiro. Estoy rodeado por muchos libros que no puedo terminar de leer, de proyectos inconclusos, de palabras por enlazar; y a pesar de tener escasos momentos de ocio no me queda tiempo y a esta hora mi cuerpo me pide a gritos que me vaya a la cama. Si mi subsistencia estuviera garantizada, haría exactamente lo mismo, por que este modo de vida es que me hace feliz. Aún si mi tiempo estuviera garantizado y conociera los días que me restan me la pasaría brincando entre líneas de código de lenguajes de programación, algoritmos, estructuras sociales, cine, literatura, diseño de muebles, administración, sistemas, procesamiento de imágenes y juegos de computador, celular o Palm, Eso sin contar con mis amigos y lo que comparto con cada uno de ellos.

Es el peso de ser efímero, y para no pensar en ello, voy a seguirle el juego a Morfeo.