lunes, diciembre 31, 2007

Saludo de fin de año 2007

Con el afecto que me merecen, deseo que el año que llega traiga consigo aguaceros de bendiciones, oleadas de alegría, tormentas de satisfacción e inundaciones de abrazos. Que cada obra que realicemos hable bien de nosotros, que cada palabra sea la correcta, y que cada nuevo día nos llene de orgullo por lo que somos.

Gracias a todos por el pasado compartido, a los que estan y a los que se fueron por haber hilado el tejido que conduce al presente; gracias a los que estarán, por las vivencias futuras...

y un muy FELIZ AÑO!!!!

H.

sábado, diciembre 01, 2007

Sin palabras

Pasada la media noche, con cuatro cervezas en la cabeza, tengo el deseo insaciable de decir algo para lo cual no tengo palabras, de manifestar un sentimiento indescriptible, de compartir algo intangible, de regalar algo intocable. Por distraerme busco nuevas formas de hacer fuego, tratando de evocar tiempos en los que el hombre era no menos inteligente y más sensato. Exorcizo del olvido los sonidos de Pink Floyd mientras busco en mis recuerdos una belleza inefable, innombrable, inconcebible, inalterable, inexistente. Hay demasiada gente en mi, y en cada uno de nosotros, tanta, que aveces nuestro tiempo no es suficiente para escuchar todas nuestras voces. Mañana será otro día.

martes, noviembre 13, 2007

Sobre las busquedas instintivas

LOS pies me guiaron, por las calles brillantes de plata y dorado producto del romance entre las lámparas y la lluvia nocturna, hasta el bar London, rodeado de estruendos multifolclóricos, provenientes de los demás bares de la calle; muy a diferencia de ocho años antes cuando dicho bar se encontraba solitario en una esquina a unas calles de distancia.

El rock, la cerveza, los videos. A ninguno de ellos recurro por instinto y sin embargo, cuando se combinan siento un bienestar que no se encuentra en otros entornos, o en algunos lugares más que en otros, como Abbot y Costello o Ministry diez años atrás. Es el mismo bienestar que se siente al compartir junto a quien se estima una conversación absurda o interesante, una cerveza, una película, una conferencia, un proyecto, una idea, una comida, una confesión, etc. De releer un libro de hojas ajadas, de escuchar un CD o un ver DVD mareados de tanto girar, o un VHS con la cinta rayada. Es la sensación de encontrar el hogar, pero no un hogar permanente, si no uno transitorio; uno al que se puede acudir justo cuando se necesita de algo que compartir.

Muchas veces en el primer encuentro con algo o alguien, sentimos aquélla sensación que nos indica que aquello que hemos hallado nos acompañará el resto de nuestras vidas; es el bienestar de dejarse llevar por el instinto, convirtiendo a las personas, libros, peliculas, olores, colores o lugares en amigos, cuya ausencia no hace infeliz, pero cuya presencia nos hace más felices aún, es decir, se convierten en complemento de lo que somos, o mejor aún, nos complementamos, cuando estamos con ellos. Cuando el instinto guía nuestros pasos, siempre nos conduce al hogar.

jueves, noviembre 08, 2007

Evasión

Jueves al mediodía bajo el cielo de una ciudad azotada por el frío y la lluvia incesante; y aunque debiera estar en la oficina construyendo alguna fracción de un producto de software que se ha de asemejar a una obra de arte abstracta para el crítico conocedor, opto por permanecer en casa tratando en vano de finalizar un trabajo por encargo, que en cambio dista mucho de ser bello, pero que es un compromiso de palabra, lo que lo hace más importante que el dinero.



Así es como a pesar del frío y el tedio ejecuto Visual Studio, y en el instante en que aparecen las líneas de código en Visual basic, cambio rápidamente de aplicación, abro Messenger, miro quien está conectado, saludo un par de amigos, y comienzo a cerrar ventanas de turcos que creen que soy algún conocido; "juemadres turcos", es lo que siempre pienso. Vuelvo a Visual Studio, trato de recordar lo que iba a hacer, reviso un par de líneas. Es tan sencillo que cualquiera que estuviera entrenado podría hacerlo, pero una barrera mental me detiene y cambio la aplicación. Esta vez es Firefox, abro la página de YouTube y busco videos de Vanessa Mae. Creo que ya se de quien será el próximo CD que compre. Y mientras Vanessa toca su contradanza, descubro que es en vano trabajar hoy aquí, que mi voluntad no es suficiente para hacerme concentrar en el encargo, e instintivamente abro Blogger y empiezo a escribir esto. Ahora noto que está tarde y que debo ir a la oficina. Gracias al jefe allá no tengo Internet.

viernes, octubre 26, 2007

La soledad de Peter pan

Peter Pan nunca llegó a los treinta. Se salvó del desconcierto de ver a sus amigos y amigas dejarse seducir lentamente por la amnesia del tiempo, olvidar sus ilusiones, casarse, reproducirse, divorciarse, aspirar a un futuro mejor que el presente, engordar, encanecer o sufrir de calvicie. También escapó (salvo por Wendy), de lidiar con las complejidades de la pareja, de tener que escoger a alguien lo suficientemente adecuado, de la angustia de no encontrar a nadie de su especie, de los húmedos placeres y las resbalosos y escarpados abismos de la sexualidad, de soportar en silencio la incomprensión para no hacer daño, de las discusiones, de las reconciliaciones de los sabores y olores de su pareja. Se salvó de un trabajo, de tener que esforzarse por ser ser algo en vez de ser alguien, de hacer venias por ganar favores o de perder favores por no hacer venias, de formar un capital y ahorrar para el futuro, del éxito o del fracaso.

Peter Pan Nunca sufrió síndrome de Peter Pan.

sábado, junio 02, 2007

Sobre el derecho a la diferencia

La esclavitud, que hizo prósperas civilizaciones enteras y enriqueció linajes durante años, inició su decadencia cuando la humanidad tuvo el valor de quitarse las vendas de la indiferencia, y comenzó a valorar la vida de todos los hombres, haciéndoles dignos de sus derechos. Aún ahora hay quienes se rehúsan a quitarse dicha venda, y hay brotes de racismo en todo el mundo, pero esos brotes permanecerán controlados, mientras la ignorancia se mantenga contenida, y la educación evite que las desigualdades entre los hombres justifiquen las guerras por el poder.


Desafortunadamente la transición hasta ver a todos los hombres como iguales ha sido muy lenta (de miles de años), y aún es probable que en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo explote una guerra sectaria. Sin embargo, hay que reconocer que al menos legalmente se han comenzado a reconocer los derechos en las constituciones nacionales, pese a que hace tan solo un siglo, sin importar la raza y clase social, las mujeres estuvieron excluidas del derecho a elegir sus líderes, y que también, hasta hace poco se hace un énfasis real en la aplicación de los derechos del niño.

La tendencia escolarizadora de los dos últimos siglos, sumada al aumento de información, han sido, desde mi punto de vista, la principal razón por la que los movimientos libertarios han tenido éxito. Los ejemplos más universales (por ejemplo, la abolición del maltrato) se imponen sobre paradigmas sociales indefendibles (tristemente también sobre las culturas débiles). Al conocer nuevas culturas y formas de vivir, el circulo de empatía se extiende cada vez más lejos de nosotros, de nuestras familias y allegados. Queremos tener más derechos y procuramos defenderlos.

Preocupante es reconocer que, si hemos tardado tanto tiempo en reconocer que todos los hombres tenemos los mismos derechos, ¿Cuánto tiempo tardaremos en reconocer y hacer valer los derechos de los animales?. Muchas personas alegarán superioridad sobre los animales (como lo hicieron antaño los esclavistas), para muchos tener mascota es un derecho, sin importar que trato se dé al animal (como los esclavistas), y otros se justificarán diciendo que los animales están mejor en casa que en la calle (como también lo hicieron quienes defendieron la esclavitud). Debido a que tengo una mascota, me sumo al grupo de los esclavistas, y lo mejor que puedo hacer para remediar la situación es dar el mejor trato posible a mi gato y garantizar el cumplimiento de sus derechos, como lo harían todos los que se encuentren en mi situación, lo que beneficiaría a los animales domésticos; el problema es que no todos los animales son domésticos y hasta ahora la humanidad (como siempre antropocentrista) trata de abogar por los derechos de los animales que les recuerdan a si mismos: los chimpancés, los gorilas, los delfines, las ballenas, etc.

Si comparamos el arduo camino recorrido por occidente para reconocer que todos tenemos los mismos derechos, con el fervoroso respeto por la vida sugerido por el budismo, descubrimos el inmenso retraso espiritual que tenemos frente a oriente (que opaca de lejos el retraso tecnológico de los países subdesarrollados frente a los desarrollados). Lamentablemente, como dije anteriormente, los ejemplos más universales se imponen, y es así como Oriente y las culturas indígenas de América, están siendo devorados por la occidentalización, frente a lo cual, lo único que podemos hacer es rezar, dar buen ejemplo y añorar con ver el día en que un árbol tenga los mismos derechos que un hombre.

jueves, mayo 17, 2007

Sobre la bendición de la memoria

Hace tiempo mis palabras rodaron sobre las desventajas de no lograr olvidar cuando los demás ya lo han hecho; ahora deseo escribir sobre las desventajas de la mancha gris que cubre los recuerdos denominada olvido.

Esa mancha comenzó a extenderse como una densa neblina entre mi y mis amigos después de los veinte años. Inicialmente apareció entre las conversaciones casuales en las que evocábamos el pasado; luego continuó minando nuestros sueños, nuestros deseos y esperanzas hasta hacer olvidar a algunos del valor de su unicidad para convertirlos un ladrillo más en el muro del sistema, transformándoles en adultos sin otro fin que sobrevivir para sobrevivir, mientras que yo me quedé atrincherado en la soledad de no poder envejecer, conservando la memoria colectiva de mi entorno.

Sin embargo de no olvidar surge la inmensa ventaja de ganar experiencia más rápido, de reconocer que un error sólo se comete la primera vez, por que la segunda es estupidez, y de comprender que de nada sirve leer cien libros al año y ver cincuenta películas, si doce meses después a duras penas se recuerda el nombre.

Llegará el día en el que el olvido llegue también a mi y mi memoria a a largo plazo se vuelva tan efímera como la de corto. Olvidaré dónde y de quien aprendí lo que sé y hablaré con palabras ajenas como si fueran propias; se perderán para siempre los recuerdos vividos con Hesse, Bach, Gibran y Becquer, Burton, Sabina, Booch y tantos otros maestros fortuitos. Ese día quizá comprenda y sea comprendido, pero mientras tanto me dedicaré a regocijarme con mis recuerdos.

lunes, abril 30, 2007

Sobre el valor y el precio

Las máscaras, como personajes permanentes de la civilización, han acompañado a la humanidad desde sus inicios; ya sea escondiendo la verdadera esencia de lo que ocultan o tratando aparentar algo distinto a lo que se es. Más no hace falta una máscara material para ocultar la verdadera faz; basta con un sutil engaño que distraiga al observador, produciendo confusión, aún cuando él crea ver la realidad.

Lentamente nos sumergimos en un lago inmenso que enmascara el mundo, y nuestra "realidad" se distancia de nuestra verdadera realidad; las cosas dejan de valer lo que valen, para costar lo que cuestan. Las personas se valoran de acuerdo al precio, y lo valioso es sub-valorado. Una prenda de vestir es una prenda de vestir, solamente eso, no vale más por que cueste más dinero; de igual forma se deteriorará, se mojará con lluvia o se quemará con las brasas. Un alimento es sólo eso, las moléculas que lo componen; una marca no es algo que se coma, lo importante no es el costo ni la marca de una alimento, si no la calidad alimenticia. Un trabajo es eso, la obra de una persona; no todos los trabajos cuestan lo que valen, ni valen lo que cuestan. La belleza es un estado espiritual, no corporal, y el aspecto es un paradigma cultural que cambia con el tiempo. La belleza esta sub-valorada y el aspecto super-valorado, aunque nos hagan creer que son lo mismo.

Aquél que tiene poder para acceder a los medios, puede imponer sus preferencias y tratar de decidir por nosotros como gastar nuestro dinero; de nosotros depende no sucumbir al engaño y dar a las las cosas el valor que se merecen.

miércoles, abril 11, 2007

Salvando al planeta

Tener la capacidad de hacer algo no implica la obligación de hacerlo, y pese a que la humanidad tiene el potencial de destruir el planeta, es decisión de todos colaborar para evitar o acelerar la hecatombe. Por si acaso la desinformación es una excusa para justificar nuestros actos, invito a reflexionar sobre los siguientes temas y así decidir de cual bando estamos:
  • Alguien dijo que el alimento de los pobres lo consumen las vacas de los ricos. Teniendo en cuenta que para producir un kilo se carne se requieren 20.515 litros de agua, 8.3 litros de gasolina, y 10-20 kg. de cereales y otras plantas, podríamos dar algo de razón al autor de dicha frase. Sin embargo no estamos hablando sólo de equidad: es cuestión de supervivencia. Esto es sólo un resumen; recomiendo este enlace: http://www.elecolo.com/?p=2001, o si hay tiempo suficiente, invito a buscar ¿Qué se requiere para producir un kilo de carne? Garantizo al menos una sorpresa.
  • Entre los artefactos que se han inventado los humanos para engañar a la soledad se encuentran los dispositivos móviles, que van desde un radio de transistor hasta un ipod. Claro, evitar la soledad no es la única razón (¿o tal vez en el fondo sí?), pero el punto al que deseo llegar es que dichos dispositivos requieren energía para funcionar. Si un reproductor de archivos mp3 puede consumir un par de baterías (pilas) AAA al mes, estaríamos hablando de unas 24 baterías al año. Ahora contextualicemonos considerando los siguientes datos encontrados en éste documento de greenpeace:
    • Una pila de mercurio puede contaminar 600 mil litros de agua;
    • Una de zinc-aire, 12 mil litros;
    • Una de óxido de plata, 14 mil litros;
    • Una alcalina, 167 mil litros de agua,
    • Una de carbón-zinc 3 mil litros.
  • Finalmente, y para no extenderme demasiado, ¿alguna vez han pensado cuanto tarda un chicle en descomponerse? Respuesta

¿Que hacer para salvar el planeta? No se trata de no comer carne en absoluto, de no tener automóvil, de no escuchar radio. Se trata de hacer un uso consciente y racional de la tecnología y comprender que por el hecho que la civilización nos suministre mucho más de lo que necesitemos, no estamos en la obligación de consumir. Podemos reducir el consumo de carne a una o dos veces por semana (o por mes), utilizar baterías recargables que cuestan 10 veces más pero duran al menos 200 veces más y reciclar al máximo, aún cuando el camión de la basura mezcle todos lo paquetes (existe la posibilidad que un reciclador encuentre el material antes que el camión llegue, y además el buen ejemplo nunca sobra).

martes, marzo 20, 2007

Sobre la domesticación

Nina tiene menos de un año; su pelaje recuerda un pequeño tigre de Bengala desteñido, y su maullido suele evocar el llanto de un bebé. Tal vez no pese más de tres kilos y quizá sea esa la razón por la que los niños se consideran superiores a ella.

Lo que los niños ignoran es que Nina al nacer ya tenía todos los conocimientos que se requieren para sobrevivir en cualquier lugar; que su piel y sus garras la hacen más fuerte y autónoma que ellos, y que si acaso busca sentido a su existencia, no será para averiguar si la vida vale o no la pena. Ellos sólo ven a una criatura inferior que hay que reprimir como ellos son reprimidos por sus padres, y que evoca tanta ternura como para abrazarla en contra de su voluntad.

Lo que Nina ignora es que desde que nació, y pese a sus habilidades, viene de un linaje de esclavos. Y no solo ella, también todos aquellos seres que han sido seducidos por lo que los humanos llaman domesticación; ya que aunque tenga todo cuanto requiera, carece de algo que poseía en su hábitat inicial: La propiedad sobre sí misma. También ignora Nina que tiene más sabiduría que muchos humanos que han utilizado su libre albedrío para crecer en estupidez; aunque dichos humanos no tengan la sabiduría para reconocerlo.

El comportamiento de Los niños hacia Nina se extiende como un fractal (en el que el patrón que se repite es la toma de decisiones por aquél que se considera inferior), hasta una escala mundial, donde las naciones que se consideran más poderosas desean a su vez domesticar al resto del mundo, pasando por alto la "libertad de equivocarnos" de la que habló Gandhi. La diferencia es que a dicha escala el problema toma otra connotación: Aquélla nación cuyo objetivo principal es la protección de los intereses de sus habitantes por encima de los intereses del resto del planeta, sufre de un egoísmo infantil que más que ignorante, es malvado.

jueves, marzo 15, 2007

Sin tiempo

Miércoles en la noche. Mi cuerpo está rendido y mi mente ansía ir a dormir, pero un sentimiento interior me obliga a estar despierto. Escarbo la red tratando de encontrar lo que debo buscar, no lo encuentro. Trato de escribir, pero estoy demasiado cansado para escribir algo decente. Sólo improviso.

Recuerdo cuanto tenía cuatro años y tenía que esperar la eterna media hora antes de las cuatro de la tarde, hora a la que comenzaba Plaza Sésamo; ahora media hora se va en un fugaz suspiro. Estoy rodeado por muchos libros que no puedo terminar de leer, de proyectos inconclusos, de palabras por enlazar; y a pesar de tener escasos momentos de ocio no me queda tiempo y a esta hora mi cuerpo me pide a gritos que me vaya a la cama. Si mi subsistencia estuviera garantizada, haría exactamente lo mismo, por que este modo de vida es que me hace feliz. Aún si mi tiempo estuviera garantizado y conociera los días que me restan me la pasaría brincando entre líneas de código de lenguajes de programación, algoritmos, estructuras sociales, cine, literatura, diseño de muebles, administración, sistemas, procesamiento de imágenes y juegos de computador, celular o Palm, Eso sin contar con mis amigos y lo que comparto con cada uno de ellos.

Es el peso de ser efímero, y para no pensar en ello, voy a seguirle el juego a Morfeo.

miércoles, febrero 28, 2007

Recuento I

Un año atrás comencé a construir este pequeño refugio, enlazado en la gran telaraña de información. Refugio para mí, para poder depositar mis palabras, vaso canopo para mis pensamientos, solaz para alguna idea que aparece furtiva entre los humeantes ruidos de la ciudad.

Podría extenderme en mi egocentrismo hablando sobre los escritos del último año, y aunque no puedo negar que tengo algunos hijos preferidos, prefiero invitar a los viajeros casuales a hacer un recorrido sobre las palabras pasadas, y si fuese necesario, a dejar un comentario.

domingo, febrero 18, 2007

Sobre los sonidos Queridos

Las vibraciones cruzan todo cuanto vemos, pero sólo al ser atendidas por el oído toman significado. Algunas son permanentes como el bramido de la ciudad; otras son ocasionales como la voz de los seres amados, de la naturaleza, del agua. Pero hay sonidos que invocamos para profundizar en el océano de nuestras emociones, ya sea para entender nuestros sentimientos o para intensificarlos. Aveces la música es como el licor que embriaga para olvidar, aveces la mezclamos con licor para hacer más intenso el viaje hacia nuestros afectos.

A pesar de ello, mi mundo es un mundo sin música, de muy pocos sonidos, por que los sonidos queridos me distraen demasiado y los que no lo son, no me interesan; tal vez sea esa la razón por la que no escucho radio. Sólo están en mi top 100 de canciones, aquellas que desencadenan en mí un recuerdo emotivo, las llamo la banda sonora de mi vida, a la que ocasionalmente se añade una nueva canción cuando una vivencia la vincula a un instante, como ocurrió hoy, cuando un sentimiento de melancolía me llevó a buscar los viejos temas de Marco Masini, quien no logró conmoverme; pero a través del laberinto de los hiperenlaces, pasando por Elton John, Julieta Venegas y la Oreja de Van Gogh, apareció mágicamente Meat Loaf (interprete de mi tema favorito), con una canción compuesta por Jim Steinman (autor de mi tema favorito) y anteriormente cantada magníficamente por Celine Dion, cuyo vídeo me gusta mucho. Un nuevo tema se añade a mi lista.

viernes, febrero 09, 2007

Sobre la muerte de los ídolos

La noche transcurre entre eclipses de mar y pájaros de barro, y tras escribir lo que siento, aún tengo tiempo para escribir lo que pienso, que a esta hora, atenuado por la cerveza, el sueño y los deseos de jugar Civ IV, no será mucho, aunque inevitable hacerlo.

Diariamente se extinguen las vidas de cientos de miles de personas (Millones tal vez) por múltiples causas, y aunque en realidad sólo lamentamos el deceso de nuestros allegados, parece inevitable notar la muerte de los iconos culturales, pese a que muchos de ellos quizá nunca tendrán la grandeza de muchos que nos rodean y pasan desapercibidos, o que muchas veces no valoren que su pedestal se ha construido con la venia de las gentes.

Somos tan humanos como nuestros ídolos, tan dignos de la vida como ellos, y tan mortales como ellos. Llegará un día, en el que los ídolos de nuestra generación se extingan uno a uno y nosotros lamentemos su ausencia, aunque para ese momento, poco faltará para que nuestros allegados lamenten la nuestra.

miércoles, enero 24, 2007

Sobre las discusiones religiosas

Hubo un tiempo en el que dudar de la Biblia fue causal de morir en la hoguera; un milenio antes de eso, ser cristiano equivalía a ser carne de león. Actualmente por seguir la religión de Mahoma, muchos son considerados terroristas. La mayor parte de la humanidad, por tener una posición religiosa, es vista como ignorante, por otros que a su vez son llamados pecadores por carecer de ella.

Hace poco leí sobre una caricatura en la que se ve un camino que se bifurca; por un lado el camino conduce a Dios; por el otro lado el camino conduce a las discusiones sobre Dios. No importa cuanta información produzcamos, las preguntas más simples siguen sin respuesta. Nadie podría demostrar que el mundo se acaba de crear hace tan sólo un instante y aparecimos aquí con nuestros recuerdos y con la ley de la inercia funcionando como si nada, que somos hijos de Adán y Eva, o que en cambio, la humanidad es producto de una mutación genética realizada sobre chimpancés por seres alienígenas con forma de dinosaurio. Tampoco puede la ciencia demostrar la existencia ni inexistencia de Dios, y aún así sigue siendo sorprendente que cada quien se empeñe en convencer a los demás que tiene la razón.

Un día por fin concluí que lo importante no es en lo que creemos, si no la forma como creemos. Una fe sin fundamento es tan poco válida como un ateísmo sin él; hay tantas formas de entender el universo, como seres existen en él, y en realidad no hay caminos opuestos, sólo caminos que avanzan por senderos distintos al mismo sitio. Como instituciones humanas las religiones están plagadas de errores (incluyo la ciencia occidental, que es otra forma de concebir el Universo), y generalmente sólo muestran la visión de un conjunto de hombres; pero al final son sólo son antorchas que alumbran el paso de los viajeros. De nosotros depende abrirnos paso entre la jungla de conceptos y sensaciones para crear nuestra propia visión del universo, o seguir el camino trazado por otros, por las trochas abiertas entre los arbustos; lo que implica conservar los buenos ejemplos y desechar los malos; tal y como se me dijo cuando me reincorporé hace unos años al catolicismo tras una largo receso:

"El tonto ve el dedo que señala a las estrellas"

miércoles, enero 17, 2007

Sobre los finales felices para siempre

Incesantemente se repite la misma historia día tras día: Un príncipe conoce a una linda princesa, él no le es indiferente y deciden unir sus futuros por unos días, por unos meses, por toda la vida. Y tras compartir algún tiempo, el apuesto príncipe termina transformándose un ogro, y la delicada princesa en una bruja. Finalmente se ratifica lo dicho por el Hada Madrina en Shrek 2: "Los ogros no viven felices para siempre", y podría apostar que funciona igual para las brujas.

Me pregunto si acaso la felicidad de los romances Walt Disney ha de ser inevitablemente efímera, si no hay relación que no se agriete, ni princesa que no se embrujezca al menos un poco. Imagino que ha de haber un antídoto para evitar que me convierta en un ogro (de hecho, siempre he sido un ogro), sin que me transforme por tomarlo en un cretino sin libertad que ha dejado de lado media vida por una princesa que no lo valora o ni siquiera lo nota. Imagino que la pócima de "Felices para siempre" existe, pero sólo lo imagino, por que si todos los romances fuesen perfectos viviríamos "hasta que la muerte nos separe" con nuestra primera novia. Pero la experiencia no se aprende sin práctica, y muchas veces aún con ella. Incluso en una relación basada en la honestidad, hay quienes ceden mucho al principio, esperando que con el tiempo cuando haya mayor confianza, ya no haya que esforzarse innecesariamente, otros en cambio, exigen menos al principio, pero empiezan a necesitar cada vez más a medida que pasa el tiempo; hasta que las cargas empiezan a pesar en uno o ambos lados de la relación, y el peso impide disfrutar el idilio. Es entonces cuando hay que volver a renegociar las condiciones del convenio, y mientras aún quede algo de magia, existe la esperanza de reparar el huevo.

Por eso es tan importante saber que entrega cada quien en una relación, y que necesita uno del otro, aunque no me gustan las relaciones basadas en necesidad, pues muchas veces se busca en el otro cosas que se encuentran en uno mismo, como la compañía, la autoestima, el amor, o la aprobación; sin embargo los demás pueden ser un puente para encontrar dichas cosas en nuestro interior, sólo un puente, no la solución; es decir, el otro no nos completa, nos complementa. Prefiero las relaciones en las que no hay necesidad del otro, pues son las que más enriquecen. Por que cuando no se necesita y no hay egoísmo, lo único que se puede hacer es entregar y compartir, generando sinergia positiva. Así es que, mientras algunos describan una relación como lo hizo Arjona en una de sus canciones:
"Uno mas uno es uno si la suma somos tu y yo"

Yo opto por el punto de vista de Richard Bach, pese a que se divorció de su princesa:

"La suma de uno más uno, si son los seres adecuados, puede ser el infinito"