viernes, febrero 24, 2006

Sobre las relaciones virtuales - I

(Primera parte - Infraestructura)

La noche de viernes transcurre con una alegría poco usual, quizá debido a la gran dosis de chocolatina que me comí en el trabajo antes de venir o a que encontré vacía la buseta que me deja al frente de casa, lo que me dió tiempo para perderme en mis pensamientos y recuerdos, y abrir algunas puertas ceradas del pasado.

Todo comenzó hace unos diez años, cuando Internet era joven. Comencé a utilizar los primeros motores de búsqueda, abrí mi actual correo en Hotmail, y junto con algunos compañeros aprendí a usar IRC. Ella me contactó en una página de ciudadfutura y mantuvimos una entrecortada correspondencia amistosa mediante e-mail por seis meses, en ese tiempo yo era aún un buen conversador. Luego como en la mayoría de relaciones de ese tipo, ella despareció, sin apegos, sin afectos. Tal y como llegó. Esa efímera primera relación virtual era el atisbo de algo sin precedentes: Las fronteras se estaban desvaneciendo. Mi madre tenía que esperar las cartas de sus amigos "virtuales" de otros paises por meses; con mi amiga de España llegamos a mandarnos varios correos en un solo día.

Paralelamente Internet era un medio de divertimento (la WWW no tenía aún bastante información como para hacer las tareas de la universidad, no sabía utilizar Gopher ni Archie y además todo estaba en inglés). Los usos primarios de la red consistían en la búsqueda de letras de canciones, fotos y por supuesto, el sexo. Usabamos mIRC para conversar con otras personas a lo largo del globo. Lo primero que aprendí fue que "chatear" es muy aburrido, pero había otras posiblidades. Existían (y aún existen, por supuesto) canales técnicos en IRC por ejemplo, de C++ y Assembler donde se podían resolver dudas o adquirir soporte inmediato, y también estaban los ineludibles canales de sexo, en donde se podían mantener relaciones "sexuales" con alguien. Al principio las conversaciones comenzaban con mucha cordialidad, las típicas: hi/were r u from?/what is your name/what r u wearing... y se teminaba simulando un orgasmo con palabras como Wowwwww!. Después de un tiempo, cuando se tenía algo más de práctica, las cosas eran un poco más descomplicadas: Hi, lets fuck. (Nada que ver con el mundo real).

Esas relaciones "sexuales" por internet eran bastante extrañas. Eran divertidas por que en realidad no pasaba nada (la mayoría de las veces ni siquiera excitación), y ocurrian en una sala de computo de la universidad atestada de gente, el único movimiento agitado era el de los dedos en el teclado y la unica preocupación era la incertidumbre que la morena de ojos verdes con la que hablaras fuese un anciano homosexual de 70 años años tratando de satisfacer sus sueños eróticos contigo. Casos se han visto. Luego la red creció y se popularizó, y los canales de chat se desbordaron del IRC para pasar a la WWW, bañando con su frivolidad a cuanto inoficioso navegante se sumergiera en la lentitud de sus paginas. Conocí muchas personas que por varios semestres (quizá aún lo hagan) chateaban durante horas . Nunca las entendí, pues nunca encontre a nadie en una sala de charla con quien valiera la pena tener una conversación.

Con el tiempo surgieron los programas de mensajería instantanea, como ICQ y AOL. Hotmail fue comprado por una empresa llamada Microsoft y surgió Messenger. Las relaciones dejaron de ser escritas para convertirse en relaciones audiovisuales. También aparecieron otros programas especializados en charlas privadas, incluso con entornos de realidad virtual, pero nunca los he utilizado, de manera que no los menciono.

Desde mi perspectiva Messenger es uno de los pilares de de las relaciones virtuales actuales, ya sea por el número de usuarios que tiene o por las estrategias de mercadeo que utiliza. En lo que a mi respecta, he conocido a muchas personas, ya sea por que mi correo es muy universal y no falta el individuo que lo da como propio con la esperanza de poderlo registrar en cuanto llegue a su casa (grave error), o por que alguien anotó mal la dirección. Es así como en mi lista de contactos de Messenger tengo actualmente 50 conocidos entre amigos, compañeros de trabajo, y otros; 50 personas con las que ocasionalmente he hablado y 50 con las que quizá hable alguna vez, sin contrar unas 350 personas (turcos en su mayoría) bloquedas. Demasiadas personas para un ser huraño como yo, no imagino las listas de correo de las adolescentes populares y sociables.

Actualmente, de vez en cuando entro en calidad de observador a páginas de chat, y me divierte bastante saber que las cosas han cambiado muy poco. Los navegantes son cada vez más jovenes, y la frivolidad es la misma o peor, abundan los insultos y el mal gusto. La última vez que utilicé IRC fué mediante eMule, por accidente, y para mi sorpresa tuve una conversacion cordial con una chica de España. También las olas han traído personas interesantes a través de Messenger, lo que ratifica una de mis frases favoritas de Richard Bach: "Los iguales se atraen", o quizá es por que tenemos acceso a tanta gente que la probabilidad de encontrar a alguien afín se reduce, así no viva en nuestro país o continente.

Hasta el momento solo he tanteado de forma global la "infraestructura" de las relaciones virtuales, y espero no haberme extendido más de lo conveniente. Me gustaría profundizar un poco en mi percepción sobre la motivación de dichas relaciones, pero ese es otro tema. Además aún es noche de viernes, y ya que nadie me llamó para salir a tomar unas cervezas, ni para bailar, quizá juegue un rato Project Entropia para entablar otro tipo de relación.

3 comentarios:

Beatriz del Carmen Ruiz dijo...

Buenas noches Héctor, espero que estés bien.
Te cuento que soy de Argentina y buscando blogs en español encontré el tuyo y bueno, acá estoy enviándote este mensaje para saludarte.
Estoy casada y tengo tres hijos. Soy autodidacta y he editado el año pasado mi primer libro.
También he notado que la edad de los que navegan es cada vez menor y realmente austa un poco el nivel de violencia y poca educación que se muestra en general pero creo que es un mal mundial fruto de la tan mencionada globalización donde los más jóvenes están convencidos de que son los dueños del presente y atropellan a todos en su intento de mantener su reinado conviriéndose en adultos demasiado jóvenes que noa aceptan ningún tipo de pautas o límites. Realmente en todos los aspectos es muy difícil la vida en estos días.

Lamento si te aturdo con tanto palabrerío pero tenía ganas de charlar con alguien que no conocía y bueno, acá estoy molestándote un poco.

Ojalá alguna vez nos volvamos a cruzar.
Cariños y paz.
By.

autodidactabcr.blogspot.com

Anónimo dijo...

Esto me recuerda la frase final de Ghist in the Shell: "La red es infinita y llena de posibilidades".

: ) dijo...

Es cierto , los iguales se atraen .
Yo núnca entro al chat , no podría opinar .
Muy interesante el post . Aprendí . Saludos